El trastorno por estrés postraumático es una severa reacción emocional a un trauma psicológico extremo causado por una situación que el paciente considera que pone en riesgo su propia vida o la de una persona —o grupo de personas— cercana a él, como un fuerte terremoto.

 

“El estrés es una reacción de supervivencia ante una crisis con la que el cuerpo se prepara en un estado de alerta máxima para poder responder”, los niveles de cortisol, adrenalina y noradrenalina llegan a su máxima capacidad”

 

Cuando el suceso es tan grave, en algunos casos, las defensas mentales del individuo pueden no ser capaces de asimilarlo, la psique se proteje y todo se vive a manera de película, es decir nos convertimos en observadores de la tragedia y estamos en situaciones de estrés-huída-resguardo. “El estrés postraumático es una secuela del mismo”.

Es importante destacar que este trastorno no se presenta únicamente en las víctimas directas, sino también en los testigos indirectos, es importante no minimizar la posibilidad de que una persona esté experimentando el TEPT.

¿Cómo identificarlo?

Existen tres ‘focos rojos’ que apuntan al trastorno por estrés postraumático. Estos son: los trastornos en el sueño, (alteraciones en el ciclo circadiano)una reacción de sobresalto frecuente y los flashbacks o sucesos de reexperimentación. “En estos últimos la persona no solo recuerda escenas del sismo, sino que las revive”.

“Estos pueden venir acompañados de ansiedad, taquicardia, sudoración en manos, problemas de memoria, ataques de pánico e incluso sentimientos como la culpa o la impotencia al preguntarse: ‘¿Qué hice?’, ‘¿Qué no hice?’, ‘¿Qué pude haber hecho?’ ‘Quiero ayudar y no puedo o no sé cómo’”, Y si viene otro sismo y no estoy con mi familia?, Y si estoy en el trabajo y no está bien revisada la estructura? Una vez que se identifican estas características en un individuo, lo mejor que se puede hacer es actuar lo más pronto posible.

¿Cómo tratarlo?

1) Realizar ‘ayuno de noticias’

El ‘ayuno de noticias’ se refiere a evitar ver, leer o escuchar contenido relacionado con el desastre natural, en este caso el sismo en el centro de México, al menos durante cuatro horas diarias. “No apaguen el celular porque esto generará más angustia, la televisión puede resultar tóxica, el radio un rato para estar al tanto pero de manera intermitente, las redes sociales y cadenas en este momento pueden resultar nocivas.

 

2) Buscar apoyo social

Es importante que el individuo se mantenga acompañado por personas con las que se sienta apoyado y en confianza: amigos, familiares, incluso mascotas. Lo ideal es que esto le permita expresarse y compartir sus experiencias, ideas y sentimientos. También resulta de ayuda escribir lo que tiene en mente. La “terapia narrativa” es fundamental para liberar el impacto contenido en la psique. Los familiares y amigos deben acompasar al individuo y no interrumpir el llanto o evitar frases como: “no llores”, “no es para tanto”.

 

3) Cuidar la alimentación

Lo mejor será mantenerse hidratado y disminuir el consumo de carbohidratos y azúcares, sobre todo cafeína y sus derivados ya que, esto ayuda a que el organismo llegue a su equilibrio “homeostásis” de una forma más breve.

 

4) Hallar ayuda profesional

Los profesionales de la salud física y mental son quienes mejor pueden atender estos casos. Sin embargo, en una situación como la que hoy vive el centro del país, en la que la ayuda que se necesita es mucha, se debe procurar actuar en medida de la gravedad de la persona.

 

 

¿Qué hacer si un niño presenta TEPT?

Si los adultos en el entorno de un niño presentan trastorno por estrés postraumático, lo más probable es que los menores también lo tengan.
En ese caso los síntomas y las recomendaciones son prácticamente las mismas, con algunas medidas extras a tomar. “Los padres, tutores o adultos deben hablar de lo que está sucediendo a los pequeños, a su nivel, para ayudarles a entenderlo. Todo esto, evitando que vean imágenes o escuchen conversaciones amarillistas o rojas”,es importante no negarlo pero si orientarlos.

No tratar el TEPT puede tener consecuencias a largo plazo como otros trastornos mentales o síntomas físicos como migrañas, colitis, gastritis, así como enfermedades “de otro nivel” en casos extremos. “Pero en los niños, una vivencia de esta magnitud puede originar fobias y secuelas más graves”.