¿Existen mujeres multiorgásmicas?

¿Es un mito o es una realidad?

¿Es algo que se puede comentar abiertamente o tiene una sanción social?

 

 

Veamos un principio: un orgasmo no es el culmen de un encuentro sexual. A partir esta idea podemos avanzar sobre los orgasmos múltiples. Tenemos un periodo de partida: las primeras caricias, los primeros besos. El cuerpo está relajado. Poco a poco camina a las sensaciones de placer. El ritmo avanza. La temperatura avanza. La fuerza de los cuerpos se vuelve sostenida, a veces pausada. La variación de los cuerpos que se encuentran, que se miran, que se desnudan poco a poco, que se estimulan con variaciones de tacto. Hasta el momento más excitante. Hablamos del encuentro de un cuerpo con otro cuerpo. Pero esta misma sensación de placer existe en el encuentro con uno mismo, en la autocomplacencia, en la masturbación. Este periodo inicial va creciendo hasta llegar a su punto máximo, a su clímax, que es cuando se desencadena toda la tensión. Es entonces cuando viene el orgasmo, viene la liberación de la tensión sexual generada.

Una vez que se da el primer orgasmo, la mujer multiorgásmica debe mantenerse en ese periodo, ya que, por generalidad, se da el periodo de resolución, que es el que nos lleva al estado inicial. Pero para vivir los multiorgasmos debemos evitar caer en ese periodo de resolución. Es como una montaña a la que vamos ascendiendo, ese es nuestro periodo inicial, luego la cumbre de la montaña es el primer orgasmo, es nuestro periodo orgásmico, luego viene el periodo de resolución que es bajar de esa montaña. Pero la mujer multiorgásmica se mantiene arriba.

Todas las mujeres pueden tener multiorgasmos y disfrutar de su vida sexual a mayor potencia. Y dependerá mucho de la estimulación el tiempo de duración. Estos disparos constates que siguen al primer orgasmo, son lo que nosotras podremos identificar como multiorgasmos. Para ello es importante que te conozcas. Que haya un proceso de exploración, de autoconocimiento sobre tu
propia sexualidad. Esto lo logramos con la masturbación. Es esencial que lo descubras en tu cuerpo, y no solo con las pláticas de las experiencias de amigas, ya que los cuerpos responden de manera diferente. Descubre a partir de la estimulación ese momento climático, ese primer orgasmo. La masturbación es importante, practícala con gusto, sin culpa, con este conocimiento le darás una buena pauta a tu pareja.

Una vez que identificas ese primer orgasmo; puesto que aunque parezca increíble, hay mujeres que con más de quince años de vida sexual no reconocen un orgasmo; juega con ese placer cuando estés con la pareja o cuando estés en la autocomplaciencia. Haz de tu orgasmo tu gran compañero en el viaje sexual. Vas a encontrar un placer mayúsculo. Es el clímax, sí, pero puede durar más tiempo del que imaginas.

Llegado el periodo orgásmico disfrútalo. Vívelo. Y claro, entrénate. Sí. Domina tu respiración, domina tu autoerotismo, domina las sensaciones corporales. Elige aquellas posturas que te den más placer, buscan tus zonas erógenas. Mantén la estimulación en tu clítoris, en tus senos. Deja que tus manos viajen, que se diviertan, que vayan de un lugar otro, de un punto a otro. Revisa aquellas partes erógenas que están erectas, las que están contraídas. Haz más presión. Y luego respira, inhala al ritmo del orgasmo, al ritmo del placer, regula tu respiración con la fuerza de tu orgasmo. Y si estás con tu pareja, comparte con él abiertamente ese momento. Siéntete sexy, vive todo de manera erótica. Vívanlo juntos. Vivan esta maravilla del sexo.

En próximas entregas hablaremos de la técnica de Kegel, donde te iré dando algunos ejercicios para que seas la mujer multiorgásmica que siempre haz deseado ser.