Muchos de nuestros actos pueden estar marcados por cánones sociales, muchos pueden ser conductas repetidas, muchos otros pueden ser conductas estereotipadas. Lo mismo puede suceder en nuestras relaciones y conductas sexuales, en lo individual o con la pareja.

Por ejemplo, pensar que la forma en que besamos a una pareja, que le haya gustado y que le pueda satisfacer a todas nuestras posibles o futuras parejas, suele ser un error común; o bien, que la forma de conquistar a una pueda resultar con otras.

Ahora, cuando estamos en el encuentro sexual pueden sucederse errores similares, tan comunes a veces, que solemos pasarlos por alto.

Es un mito que a todas las mujeres les guste lo mismo.

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Todas tenemos nuestra propia huella dactilar sexual. Cada una de nosotras disfrutamos de diferente manera nuestra sexualidad. Cierto es que existen, por ejemplo, técnicas de masturbación y que las podemos aplicar, pero, el ritmo es distinto, el tiempo en que llegamos al orgasmo es distinto, el tiempo que necesitamos para la erotización es distinto. A eso demos agregar las circunstancias en las que nos encontramos en ese momento: la hora de la cita, el lugar, y por supuesto, la persona. Esto aplica tanto para ellas como para ellos.

Entonces, lo que debemos hacer es descubrir en pareja cuáles son los gustos, las preferencias, los caminos, las aventuras que podremos vivir con ella o con él. Descubrir las formas, los modos, las maneras de disfrutar de nuestra sexualidad en pareja; de no hacerlo podríamos correr el riesgo de que algo que le gustó mucho a una pareja a la otra le cause enojo, molestia, incluso indiferencia. Aquí la experiencia no cuenta, aunque puede ser de ayuda, lo importante es develar en cada encuentro nuevas experiencias y nuevas sensaciones.

Así que, no cometas este primer error, no a todos nos gusta lo mismo, ni nos gusta de la misma manera siempre. Experimenta y explora, a cada nuevo encuentro o con cada nueva pareja, aquello que los lleve a un gran disfrute de su vida sexual.