De pronto todo se queda pasmado. De pronto ya no hablamos de nada. De pronto descubrimos que estamos aburridos uno del otro. De pronto la vida en pareja parece que se está muriendo. Está cansada, está agotada. Viene un fuerte cansancio emocional. Comienza a haber pocas caricias, pocos besos, pocas palabras, pocas miradas, hasta llegar al vacío. Estamos a punto de quiebre y nadie toma una postura. Los dos estamos paralizados. Este momento es cuando las parejas deben saber que su situación está quemada.

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Comienzan a sentir que las promesas no se cumplen. Comienzan a mirar hacia otros puntos, pero sin movilidad. Intenten charlar, pero no hay manera. Se llega al extremo de perder el apetito sexual. Hay una total desmotivación, la intimidad ya no significa nada. Entramos a un círculo vicioso horrendo. Y es tiempo de renovarse o terminar definitivamente con la relación.

Si quieres renovar la relación deberás hacer un ejercicio fuerte de voluntad, y de autoconcepto. Saber si el amor es real. Saber si quieres seguir compartiendo la vida con ella, con él.

De ser así, deja de lado las críticas a tu pareja. Inicia un proceso sano de comunicación, habla de las cosas que te agradan; comparte tu entusiasmo por las actividades que hace el otro, redescubre a tu pareja. Redescubre aquellas cosas que te hicieron amarla y reconoce que ambos han cambiado.

Vuelven a compartir el tiempo en actividades de gusto común, deja de lado la indiferencia y busquen la diversión. Las sonrisas sanan, la alegría sana, el buen humor sana.

Elaboren nuevos planes, construyan nuevos sueños. Impulsen nuevos proyectos juntos, y dense el apoyo total.

Recuperen aquellos detalles, esas cosas pequeñas que los hacen felices, aquellos pequeños gustos. Y hagan a un lado el egoísmo.