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La Codependencia: ¿una adquisición de la infancia?

El codependiente creció con padres que no le prestaron la debida atención porque atravesaron distintos problemas ya sean físicos, emocionales como la depresión o inmadurez que los lleva a no soportar a sus hijos. A veces los padres toman a su descendencia como rehenes o confidentes de sus problemas. Si bien no hay intención de dañar, la conducta resulta nociva para el niño que está formando su personalidad.

Por otra parte, el común denominador de los codependientes es que los progenitores no pudieron saciar sus necesidades emocionales en el seno de su hogar original y crecieron sin haber escuchado mensajes importantes de sus padres tales como: “eres muy inteligente”, “estás haciendo un buen trabajo” o “gracias mi amor, agradezco mucho tu ayuda.”. Gracias a esto al crecer se sienten abandonados, poseen un pobre auto concepto y buscan la aprobación de los demás para poder sentirse bien consigo mismos.

Por otro lado, se podría decir en pocas palabras que nadie sació sus necesidades afectivas, nunca se sintieron amados, y en la vida adulta complacen para conseguir ser queridos a cualquier costo afectivo. Al acostumbrarse a sentir la falta de amor en la infancia, soportan el mal trato emocional para que el otro/a los quiera. Es así que aguantan niveles muy elevados de dolor para evitar poner fin a su vínculo de pareja.

En otras palabras, esta carencia y necesidad de amor son tan grandes que insisten en repetir las mismas conductas nulas que utilizaron cuando eran niños para sentirse aceptados, queridos o importantes y mediante esas conductas, buscan aliviar el dolor y la pena por sentirse abandonados.

 

 

 

 

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