ABRIÉNDOME EL CAMINO HACIA LA LIBERTAD

Hemos hablado lo suficiente de la codependencia, aunque es un tema muy extenso y de difícil reconocimiento por las personas que la padecen, hoy te regalo varios tips para vivir con sentido sé que en muchos aspectos te has preguntado cosas como estas:

¿Alguna vez has sentido que tu vida no tiene sentido? ¿Alguna vez has sentido que no estás siendo útil en esta vida?

Entonces, yo te invito a que entiendas porque la necesidad de sentirse útil, es solo un sentimiento muy intenso en muchas personas, sino, ¿qué sentido tendría la vida? y la utilidad para cada persona puede ser y es muy diferente. Para algunos será cuando contribuyen con mejorar la ecología del planeta, para otros cuando inspiran a la gente, para otros cuando cocinan para otra gente, para otros cuando dedican toda su energía a educar a sus hijos, para otros cuando ayudan a evolucionar a otras personas…. El sentido de utilidad nos puede dar muchas cosas diferentes, y quizás con el paso del tiempo cambia también, dependiendo de la etapa de la vida que estemos viviendo.

Realmente es encontrar sentido a la vida, un PARA QUÉ, un PROPÓSITO.

 

Hay veces que me encuentro con personas que no tienen claro cuál es su para qué. Y acuden con cierto agobio, ansiedad, frustración por ello. Realmente se sienten bloqueados. Ante todo, lo primero y más importante es aceptar ese no saber, la situación en la que estás y abrazar ese no saber. Y luego poco a poco empezar a indagar, curiosear y a realizarte preguntas de qué es realmente lo que te apasiona, lo que de verdad es importante para ti, qué da valor a tu vida.

Para ello, es necesario tener el coraje de bucear dentro de ti y tomar algunas acciones que te muevan hacia cosas que te hagan vibrar realmente. Y las respuestas vienen. Las respuestas vienen por sí solas. Y quizás te sorprendas cuando conectes con aquello que da sentido a tu vida.

Lo que sí sé es que la sensación de estar conectado contigo mismo, hará que vibres, vivas con sentido, que te sientas útil y tu vida será mucho más expansiva.

Y quizás encuentres otras respuestas a preguntas que te estás haciendo también. Como, ¿a qué me quiero dedicar profesionalmente? ¿Qué tipo de trabajo quiero?

¿En qué tipo de empresa quiero trabajar? Y esas respuestas serán posteriores y secundarias cuando descubras el PARA QUÉ de TU vida.

Sabiendo todas las cosas buenas que nos da y aporta el tener un para qué, un propósito claro en nuestra vida, ¿te gustaría realmente definir tu propósito? ¿a qué esperas? ¿qué te limita?  ¿qué te impide vivir siguiendo a tu propósito?

Del mismo modo, la escalera que propongo tiene siete peldaños y prácticamente ningún descanso: imagínate un ejercicio continuado, subiendo y bajando todo el tiempo, hasta adquirir la maestría necesaria para recorrerla sin esfuerzo, naturalmente, integrada a nuestra forma de Ser. Estos siete niveles pueden cambiar el orden de acuerdo a como desees experimentarlos: lo importante es que definas tu propio método o secuencia que haga sentido para ti, y que te animes a probarlo una y otra vez.

  • El primer peldaño: Busca tu propósito.

Esto significa encarar un plan de vida basado en las experiencias que quieras traer más presentes, y proyectar cada uno de tus instantes desde ese lugar. El propósito es el punto de encuentro entre lo que sé hacer, lo que quiero hacer, lo que me gusta y con lo que puedo servir en este mundo. La clave del propósito es la acción permanente. No hay pequeñas acciones, sino, simplemente, acciones. ¿Por qué estoy aquí? ¿Para qué? ¿Cuál es mi misión en este mundo? ¿De qué forma puedo servir a otros, mientras aprendo y comparto la experiencia de la vida? pueden convertirse en preguntas válidas para bucear en tu interior si no lo tienes claro.

  • Segundo: Observa de qué forma quiero jugar el juego de la vida.

Puedo elegir competir, no competir, disputar, pelear, hacer trampa, tantas formas de accionar en el mundo como determine tu ética y valores de vida. Si pudieses incorporar el sentido de cooperación con el otro, el proceso de la danza de la vida será más fluido y más productivo para todos.

  • Tercero: Silénciate.

No es necesario ponerle palabras con lengua rápida y filosa a todas las situaciones. A veces es bueno apagar el ruido interior y exterior; silenciarnos y simplemente, dejarnos estar. Esto, que muchos llaman meditación, se transformará en una constante en tu vida. Será una “meditación dinámica” donde podrás obtener valiosas herramientas de autoconocimiento y visión interna más clara. Evitará conflictos. Esquivarás con maestría las agresiones. Dejarás lugar sólo a lo que nutre, lo positivo y lo que apoye tu crecimiento y el del otro. No estarás en pie de guerra permanente. No reaccionarás, sino que accionarás naturalmente con el mínimo de movimientos necesarios, para conectarte desde allí con ese proceso de construcción que significa ir por tu libertad.

  • Cuarto: Aprende a soltar.

Posiblemente la mayoría de nosotros traemos eones de cargas negativas, pensamientos que no nos sirven y condicionamientos que nos limitan. Paso a paso, irás aprendiendo en este subir y bajar por estos niveles de conciencia, a dejar ir las cosas que no te funcionan. Y de esta forma –sencilla y natural- liberarás espacio dentro de ti para dejar que entre lo nuevo.

  • Quinto: Enfócate en la simpleza.

En esa alquimia está el resultado que irás obteniendo paso a paso, si te animas a experimentar lo nuevo y a soltar las ataduras. Solemos vivir con muchas ataduras, casi cadenas que nos realzan un falso sentido de logro: tener más, para, recién después, quizás, tal vez, conectarnos con el Sr. Es posible vivir exactamente al revés: primero Ser, para desde ahí Hacer (accionar, concretar) y luego Tener (como consecuencia del hacer). Eliminar todo lo superfluo trae muchísimos beneficios, entre ellos, el tener más espacio disponible para disfrutar de la vida. Por ejemplo, si tienes en tu armario ropa que no utilizas, o libros en la biblioteca, suéltalos de inmediato y hazlos circular: dónalos, regálalos, e incluso, déjalos en la puerta de tu casa para que los lleve alguien que necesite. En la simpleza radica gran parte de la libertad interna. Un poco más profundo suele ser el proceso de simplificar nuestras conversaciones y análisis mentales. Y la mente también se cansa y nos abruma de tanta cantidad de pensamientos que por momentos nos desconciertan y confunden. Por eso, hazlo simple, directo, al grano y sin tanto proceso mental.

  • Sexto: Contempla.

El acto de aquietarnos en cualquier momento y situación nos permite ser fotógrafos expertos de nuestras propias reacciones y emociones. Además, es gratis. Como radiólogos que tomamos imágenes por escáner instantáneos, podemos ir adquiriendo la destreza de secuenciar estos procesos cuando la mente quiere interferir en el proceso de contemplación. Sólo deja sueltos los pensamientos: te sugiero que los dejes pasar, no intentes amarrarlos. Están allí por algún motivo. Puedes contemplar sin participar emocionalmente de las situaciones. Sé que al principio costará un poco, aunque estoy seguro que pronto podrás disponer de esta cualidad cada vez que la necesites. Sólo quédate en estado de contemplación, y en silencio. Si hubiese un espacio que te produce más rápidamente esta conexión interna puedes ir allí con tu imaginación creativa cada vez que quieras. Recobrarás en muy poco tiempo la serenidad, equilibrio y claridad que necesitas vivenciar en ese momento.

  • Séptimo: Gratitud.

Esta quizás sea la llave más importante en el camino hacia la libertad interna. Es la llave que abre todos los candados y te libera de todas las cadenas en las que muchas veces nosotros mismos nos hemos enredado y aprisionado. Agradece a toda hora y por todo, incluso cuando las cosas no van nada bien de acuerdo a nuestros criterios. Suelta la expectativa sobre torcer el curso de las situaciones, y sólo agradece. Con un poco de práctica podrás experimentar un estado interno de plenitud, serenidad, equilibrio entre mente, cuerpo y espíritu y mayor compasión (“con + pasión”) contigo y con los demás, incluyendo las situaciones desafiantes.

Desde allí, hasta obtener una mayor experiencia de libertad, hay sólo un paso. Sólo hay que animarse a experimentar esta escalera una y otra vez, en un sinfín de aprendizaje continuo, hasta enseñarnos a nosotros mismos sobre cómo poder vivir la vida más plenamente desde ahora en más. Y esta es la elección más valiosa que puedes hacer, primero por ti, y luego por todos los que te aman.

¿Qué es la CODEPENDENCIA?

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