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Primeramente, tengo el deber de explicar un poco sobre mi próxima conferencia, la cual trata del tributo que debemos de realizarle a ese pequeño que está dentro de nosotros nuestro “NIÑO INTERIOR” y que solo es una etapa que pasamos todos los seres humanos desde que nacemos hasta que nos aventuramos en las turbulentas aguas de la pre adolescencia. Entonces debo empezar por explicarte que es todo lo contrario, el interior de las personas son todas las vivencias que nos marcan como ser humano, es de allí donde se desprenden la formación de condicionamiento, creencias limitantes, complejos, fobias, hábitos y demás actitudes que forman nuestra personalidad.

Sin embargo, dependiendo de cómo haya sido la experiencia emocional de ese niño interior, se entenderá el porqué de ciertas reacciones hacia las demás personas. Cabe acotar, que los seres humanos nacen como una hoja en blanco y se van volviendo más complejo a lo largo de sus experiencias.

Visto de otra manera, las emociones que guardamos y aprendemos en la infancia siguen allí, pero ahora están envueltas en un cuerpo de adulto y cubiertos de muchas responsabilidades, pero cualquier situación puede denotar y manifestar al niño interior que todos llevan dentro.

Entonces, te preguntaras porque se debe honrar al niño interior que llevas dentro.

Solo debes quedar claro que la simbología del niño interior, no siempre debe estar asociado con la falta de madurez, experiencia o juicio. Todo lo contrario, enaltecer al niño interior que nos caracteriza es caminar por la senda de la reflexión y sobre todo por el crecimiento personal.

De la misma manera, es solo explorar dentro de nosotros y reencontrar con ese niño y que nos permita encontrarnos con la raíz de todas esas creencias que en algún momento fueron fundadas por sobrevivencia pero que hoy día pueden estar bloqueando nuestra correcta evolución personal y espiritual.

Solo hazte estas preguntas y sabrás que tan necesario es ese reencuentro con tu niño interior.

  • ¿Cómo eras de niño(a)? ¿Qué te caracterizaba? ¿Cómo era tu mirada?
  • ¿Qué tal esa sonrisa? ¿Qué es lo más que recuerdas de ti?
  • ¿Qué cosas hubieses querido cambiar? ¿Qué te sobró en tu infancia?
  • ¿Qué cosas te hicieron falta?

Y cuando hablo de “cosas” no me refiero a solo el aspecto material, estoy hablando de emociones, sentimientos, personas y sobre todo las experiencias. Te puedo asegurar que hay cosas implícitas de las que crees. Y cada una de ellas te llevara a sanar a ese pequeñito que llevamos dentro.

Te apasiona, solo te invito a tomar conciencia y sanar aquellas perturbaciones que aún no te dejan liberar tu esencia.

“SI TUVIERA QUE VOLVER A COMENZAR MI VIDA, INTENTARÉ ENCONTRARTE MUCHO ANTES”

 

 

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