La falta de deseo y el Estrés potenciales enemigos del sexo

El estrés y el sexo se relacionan directamente, aunque no seamos siempre consciente de ello. Cuando la falta de deseo se debe al estrés, hay que buscar soluciones.

Estar sometido a un estrés muy frecuente y durante un largo periodo de tiempo puede causarnos diferentes problemas de salud física y psicológica. La falta de deseo es unos de los síntomas más comunes del estrés.

Cuando estamos estresados se puede tener inconveniente con la ansiedad o el insomnio. Es común también sentirse más tristes, irritables, apáticos y cansados. Si no nos sentimos bien física y emocionalmente perdemos la iniciativa. Y con ello, también el interés por las actividades que normalmente nos hacen sentir bien. Si estamos demasiado estresados, nuestra cabeza estará llena de preocupaciones. Pero ¿Cómo se relacionan el estrés y el sexo? Con la ansiedad y el agobio surgen las dificultades para desconectar del trabajo y de todo lo que nos preocupa. En este estado es muy probable sufrir falta de apetito sexual.

¿Cómo afecta el estrés al deseo sexual?

El problema de la falta de deseo sexual va floreciendo de forma proporcional y empeora con el pasar del tiempo si persiste la situación. Normalmente las personas buscan ayuda cuando la situación persiste en el tiempo. Al comienzo no le dan tanta importancia, pero con el empeoramiento van apareciendo preocupaciones, la frustración y el malestar por falta de deseo. La inhibición del deseo sexual hasta que no genera un malestar emocional a la persona que lo sufre o a su pareja no buscan la ayuda idónea para resolver esta situación ya que debido a esto muchas parejas llegan a la separación.

De igual forma, el estrés y el sexo se relacionan directamente, aunque no seamos siempre consciente de ello, entonces hay que tomar en cuenta que el trabajo, las reuniones, niños y los compromisos diarios, hacen que en ocasiones descuidemos nuestra relación de pareja sin saberlo. Este ajetreo incesante causa estrés lo que afecta negativamente a las relaciones sexuales. Todas estas observaciones se relacionan también el estrés a nivel físico, psicológico y fisiológico.

A nivel físico, los dolores de cabeza, el cansancio generalizado y la tensión muscular “influyen en el descenso de la libido”. Pero no sólo eso. El estrés también puede producir insuficiencia de erección, ausencia de secreción vaginal e, incluso, eyaculación precoz. Esto ocurre porque, “desde el punto de vista fisiológico, se produce un descenso en los niveles de andrógenos y estrógenos cuando se está bajo los efectos del estrés”.

Propongo algunos consejos para gestionar mejor el estrés y el sexo y que no afecte a la pareja:

  • Aprende a desconectar y a gestionar tus preocupaciones. En caso de que tu estrés sea laboral es importante que aprendas a desconectar del trabajo. Tus preocupaciones laborales debes afrontarlas en tu tiempo de trabajo.
  • Practica alguna técnica de relajación y realiza ejercicio físico. Está demostrado que ambas actividades son eficaces para gestionar el estrés.
  • Establece prioridades y reserva un tiempo a solas con tu pareja.
  • Identifica en qué momentos te sientes menos cansado y puedes tener una mejor predisposición para tener un contacto físico agradable con tu pareja.
  • Te recomiendo eliminar toda presión y que te olvides temporalmente de practicar el coito. Busca las sensaciones y el placer en todo el cuerpo, más allá de los genitales. Esto también te ayudará a salir de la rutina.
  • Estimula tus fantasías sexuales. Para aumentar tu deseo sexual debes pensar en sexo y esto podemos facilitarlo exponiéndote a diferentes tipos de estímulos sexuales: puedes leer literatura erótica o ver videos eróticos.
  • Sal de la rutina y diviértete: Juega, cambia de lugar dónde practicas las relaciones sexuales, atrévete a visitar un sex shop con tu pareja y a probar algún juguete.
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