El pasado está escrito en la memoria y el futuro está presente en el deseo

Vivir sumergido en el pasado o pendiente de qué pasará en el futuro es una manera de perderse el presente. El problema no es recordar momentos intensos, ni idear una vida deseada, el problema llega cuando nos refugiamos en uno u otro lado de manera continuada.

Pero ¿Qué les lleva a muchas personas a convertir el pasado en su presente? Resistirse a aceptar la realidad que se les presenta o considerar que una decisión tomada en el pasado es la causante de alguna adversidad presente y esto es una de las causas que hacen vivir a muchas personas erróneamente.

De la misma forma, vivir en el pasado es elegir morir en el presente y negarnos la posibilidad de poder disfrutar en el futuro, entonces, el pasado está escrito con todas aquellas vivencias que nos han traído aquí y ahora, a esta esfera llamada tierra y de esta manera. Es un cofre lleno de experiencia buenas y malas, de decisiones erróneas y afortunadas, de tristezas y alegrías y personas que entraron y salieron de nuestra vida por cualquier circunstancia.

Vivir en el pasado es como querer tocar el viento. Lo podemos sentir mas no tocar porque sería algo efímero, algo irreal pero no se trata de renuncia a tu pasado, sino evitar que se convierta en una atadura, un impedimento, que te paraliza todo el cuerpo y estorba para vivir tu presente.

Además, recurres a él, a través de los recuerdos. Pero sentir la necesidad de vivir en el pasado es una conducta poco recomendable para nuestro desarrollo personal y profesional. Mirar insistentemente hacia atrás e instalarse en el pretérito suele ser propio de personas que tienen miedo al presente, al devenir de la vida, a lo incierto y se aferran al pasado porque conocer lo que ocurre les otorga seguridad.

Sin embargo, todo esto provoca que el presente pase ante ustedes sin aprovechar las oportunidades, pues se encuentran con la mente en un tiempo que ya no volverá, que ahora solo reside en los pensamientos y que tan solo puedes revivir en la mente.

La solución está en la mente ya que no se trata de borrar el pasado, pues recordar momentos agradables provoca placer. Lo que se trata es de soltar el lastre y aceptar que el pasado es un pensamiento espontáneo y no una vivencia real. Saber sacar provecho de recuerdos de experiencias vividas, ya sean alegres o tristes, convirtiéndolo en una enseñanza para mejorar tu condición como ser humano.

El objetivo es dejar de hablar una y otra vez de lo vivido, especialmente de aquello que nos hizo daño, para pasar a vivir un presente sin cargas de culpabilidad, ni dolor.

¿Cómo se puede luchar contra ese impulso de vivir en lo conocido? La solución está en nuestra mente, frenando en el momentos los pensamientos pasados, ya que se vuelven obsesivos y martirizan tú presente.

De la misma manera, instalarnos en la melancolía continua es un error porque, por suerte o desgracia, no se puede recorrer el pasado. Culpabilizarte por una decisión pasada y darle vueltas a la cabeza para buscar una solución a algo que ya no existe, lo único que consigues es un castigo psicológico que no te permite disfrutar de tú momento actual.

Vivir en tu pasado en un sinsentido. Lo que viviste no se borra, no se edita, no cambia…. La mejor solución es aceptar lo experimentado y saltarlo.

Decía un celebre cantante que “Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir en el aquí y en el ahora. Para deshacerte de esas ataduras, procura centrar tu mirada en el presente, disfrutar y tomar conciencia del momento que estás viviendo porque será único e irrepetible, ya deja de navegar en el pasado para intentar arreglar lo imposible y saca de tú vocabulario frases como Si hubiera hecho…. Aun es tiempo hazlo ahora…

Recuerda, que el pasado te enseño a crecer y darte cuenta de la excelente persona que eres.

EL HUBIERA NO EXISTE.

 

 

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